Cuando la geopolítica ya no es suficiente

Nuestra codirectora Ruth Ferrero publica un análisis en El Periódico sobre el discurso a la nación realizado por Putin durante el mes de febrero de 2019.

El discurso a la nación que realizó este año el presidente ruso, Vladimir Putin, divergía de manera sustantiva del expuesto el año pasado. Si en el 2018 la idea fuerza de este fueron las capacidades militares de Rusia y su papel en el mundo, en el 2019 su pilar fundamental ha sido la política interior. Las razones de este cambio de rumbo aparente se deben probablemente a dos factores fundamentales. El primero, este año no hay elecciones presidenciales y, por tanto, no se hace necesario movilizar el voto del electorado sobre la recuperación del papel de Rusia como potencia global. El segundo, la pérdida de popularidad del líder ruso, pasando de un 80% a un 64% en un año según datos del centro Levada. Aunque esta tasa de aceptación por parte de la ciudadanía nos pueda parecer elevada en la UE, sin embargo, la caída en casi 20 puntos es percibida por el régimen como un riesgo a su estabilidad que no está dispuesto a asumir.

Aunque la mayor parte de la prensa generalista ha hecho hincapié en la importancia que se le ha otorgado a las políticas sociales en el discurso de este año, lo cierto es que no ha sido la primera vez que esto ha sucedido. Ya en el 2016, Putin planteó la necesidad de aumentar las inversionesmodernizar el sistema productivo y el sistema empresarial, así como la necesidad de que existiera una lucha contra la corrupción que fuese real. Este año, se ha retomado esta cuestión con el objetivo de calmar los ánimos de una población cansada de la escasez y a la que el discurso de la amenaza exterior y la recuperación de la grandeur rusa ya no le resultan suficientes.

Alarma

En todo caso, el líder ruso no ha olvidado ofrecer algún titular jugoso a la prensa extranjera. Basta una rápida ojeada a las noticias de la prensa para ver la alarma generada por la mención al posicionamiento de los misiles rusos como si esto fuera una novedad. Y, sin embargo, esta noticia desvía la atención de lo realmente preocupante, la precaria situación de una economía rusa, muy afectada por la devaluación del rublo, por las sanciones y por la ausencia de modernización de su tejido productivo.

Putin, sin embargo, es consciente del peligro que podría correr la estabilidad con la población en su contra y por ello, de manera inteligente, ha realizado un doble discurso. Hacia su ciudadanía y hacia la opinión pública internacional, teniendo muy claro que ni la victoria pírrica obtenida con el asunto del North Stream 2 en Europa, ni la geopolítica son suficientes para mantener unos niveles de popularidad que no pongan en riesgo el estatus quo del país.

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